Comercios

El Hogar Feliz de Amada

El edificio de la esquina de 3 de Febrero y Sarmiento tiene la característica de ser la primera casa de ladrillos construida en la Villa a principios del siglo XX por Sebastián Bogado. Con el tiempo sus descendientes, Fausto e Higinia Bogado comenzaron a alquilar el salón que se encontraba en el frente para la instalación de distintos comercios.

Durante muchos años funcionó allí la Compañía Telefónica hasta que, en 1960, fue alquilado por Amada Pereyra de Acedo quién abrió un comercio al que llamó “Hogar Feliz”.

Doña Amada era hija de Elena Kober, una descendiente de los primeros inmigrantes alemanes radicados en la Colonia Cerrito, y de Silvano Pereyra, cuya familia poseía campos cerca de la colonia.

La Colonia Cerrito fue fundada el 10 de marzo de 1882 para recibir al primer contingente de extranjeros que el 19 de mayo de ese año arribó al puerto Curtiembre en el vapor “Golondrina” de la empresa Nicolás Mihanovich S.A. que hacía el trayecto Buenos Aires-Asunción. Era uno de los denominados “vapor de las carreras”, que habían recibido ese nombre por la carrera de vapores de las distintas compañías que en el río Paraná y Uruguay competían por llegar primero a sus destinos.

Un grupo de inmigrantes alemanes había arribado el 2 de mayo al puerto de Buenos Aires en el vapor inglés “Rose” procedente de Amberes, Bélgica, junto a diez familias compuestas por cuarenta y cuatro personas. Originalmente estas familias se dirigirían al Paraguay con el fin de establecerse en la colonia San Bernardino de dicho país, pero al llegar nadie los esperaba por lo que decidieron quedarse en Argentina y allí fueron contactados por la Sociedad “La Colonizadora Argentina”, que había fundado la Colonia Cerrito en el departamento Paraná de la provincia de Entre Ríos.

Dentro de estos inmigrantes estaba Ida Wagner de Schroeder que al enviudar se había casado con Otto Kober, y llegaba con sus cuatro hijos alemanes, Federico, Carlos, Elisa y Berta. Luego nacerían las dos hijas argentinas, María y Elena.

En la flamante Colonia Cerrito fueron ubicados en el lado oeste de la primera fracción de campo otorgados a la colonización, entre los arroyos Tamberas y María Chica. Allí iniciaron su vida de colonos en la nueva tierra hasta que los hijos crecieron y comenzaron a dispersarse.

Elena Kober, la menor de las hijas, casada con Silvano Pereyra, sería una de las primeras propietarias de la Villa. Por la década de 1910, Juan Bresán había comprado el lote c de la manzana 7, un terreno de 50 x 50 metros, del cual le vendió la mitad a Elena. El nuevo lote tendría 50 metros por Calle 4 (hoy 25 de Mayo) y 25 metros por Boulevar Libertad (hoy Ramírez). En este lugar, muchos años después, viviría la familia Acedo.

Su hija, Amada Pereyra, se casó con Lorenzo Acedo, un español de Navarra, quién, luego de un tiempo como colono en la Colonia Oficial N°4, se estableció junto a su esposa e hijos en Hasenkamp explotando el Hotel Italiano que había pertenecido a los Bertignono.

Tiempo después, Amada abrió su comercio el “Hogar Feliz” en la céntrica esquina de 3 de Febrero y Sarmiento y se dedicó a la venta de artículos de plástico para el hogar y adornos de plantas y flores. Su hijo, Carlos, desde los 12 años hasta los 20 había sido dependiente de la zapatería Chantecler que se encontraba en la esquina de enfrente. Al regresar del servicio militar, invirtió la indemnización que había cobrado de su antiguo empleo en el negocio de su madre y comenzó a trabajar en el local.

Un conocido de su padre de apellido Noe, que tenía en Paraná un negocio de artículos para el hogar, comenzó a proveerlos de mercaderías. Poco después le incorporaron el rubro tienda con telas por kilo que traían desde Buenos Aires por ferrocarril.

Con el tiempo, Carlos habría de instalar su propio negocio “Tienda Acedo” en el local en que antes estuvo ubicada la zapatería Chantecler donde había sido empleado tantos años.

Luego construirá un local propio en la calle Sarmiento donde funcionará su tienda por muchos años hasta su retiro. Actualmente, su hija Lorena tiene un comercio llamado “Amada Rosa” en homenaje a su abuela Amada Pereyra de Acedo.

Lorenzo Acedo y su taxi junto a Rosendo Pezoa. Al fondo el local donde funcionaba «Hogar Feliz»

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