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La camiseta de Bertignono

Para 1950 el fútbol argentino ya había abandonado su etapa amateur para convertirse en profesional y, aunque la nueva Asociación de Fútbol Argentino solo reunía en sus campeonatos a los clubes de la capital, el conurbano y las ciudades de Santa Fe y Rosario, muchos equipos del interior comenzaban a organizarse y pretendían ingresar al torneo más importante del país.

Ese mismo año se llevaría a cabo la primera edición de la Copa Mundial después de la guerra y se daría el recordado Maracanazo, cuando la inesperada selección uruguaya en la final le arruinaría al anfitrión, Brasil, su gran fiesta preparada de antemano.

En la Liga Paranaense de Fútbol el club Patronato era el campeón más frecuente ostentando la supremacía regional desde su primer título en 1921.

Mientras tanto en la Villa, el fútbol también había prendido desde hacía bastante tiempo atrás. Precisamente, en la década del ’20, Bautista Bertignono había fundado el “Hasenkamp Foot-ball Club” la primera institución deportiva formal. Después vendría el “Club Atlético Argentino” de la mano de los hermanos Jacinto y José María Ferro y, de una fusión posterior, surgiría el “Club Atlético Hasenkamp”.

Este equipo estaría activo hasta 1946 en que deja de funcionar. Esto se debe al propio desinterés de sus participantes y al hecho de perder su cancha porque en su centro se construye un mástil, pues ese terreno estaba destinado, desde el diseño original, a ser la actual plaza del pueblo.

Durante cuatro años se diluye su actividad futbolística, hasta que en 1950 a instancias de Fernando Bertignono vuelven a reunirse y retoman el equipo.

Seguramente el nuevo Mundial de Fútbol a jugarse en Brasil no ha sido casual en este resurgimiento del fútbol. En otra parte del pueblo, de los frecuentes picados de potrero, también se gestaba un nuevo club.

Liderados por Dionisio “Monicha” Cóceres, se reúnen Héctor “Gringo” Bogado, Deheer Miser, Tomás “Tomaco” Segovia, César “Sandunga” Gómez, Raúl “Cuica” Godoy, “Pirucho” Alarcón, “Quitito” Martínez, Luis “Luiyi” Acosta, Esteban “Reye” Monzón, Amado “Cogo” Miser y Chaparro Godoy para organizar formalmente un nuevo equipo de fútbol al que denominan “Sarmiento”.

Construyen su cancha en un lote ubicado en Almte. Brown que pertenecía a los hermanos Capurro. Estos poseían a la vuelta su Almacén de Ramos Generales, con acopio de leña, carbón y cereales sobre calle Ramírez, entre Dr. Haedo y 25 de Mayo. Cuando se disuelve la sociedad, Enrique Capurro vende el terreno al Dr. Rubén Ciliberti, que continuó por muchos años cediendo el lugar para la práctica del fútbol.

Ya tenían nombre y cancha, pero faltaba una camiseta que los identificara. Entonces vuelve a aparecer en escena Fernando Bertignono que tenía un local de librería y tienda junto a su casa familiar en calle Urquiza. También era dueño, en la siguiente cuadra, del Hotel Italiano, que mucho después sería propiedad de la familia Wensel.

Bertignono, no solo era un comerciante próspero sino, fundamentalmente, un amante de los deportes y, así como había promovido el resurgimiento del desaparecido Club Atlético, ofrece ahora regalarle un juego de camisetas al nuevo equipo que surgía. Entendía, con buen criterio, que la mejor manera de fortalecer a su equipo era ofrecerle una buena competencia y decide apoyar a estos jóvenes que podrían iniciar una productiva rivalidad.

Para lo cual recorre las tiendas del pueblo sin mucha suerte hasta que encuentra un equipo completo y a la venta en la tienda de los hermanos Rottman.

Los hermanos Celio y Bernardo Rottman tenían una gran tienda en la esquina de Av. San Martín y San Lorenzo y a continuación su casa de familia sobre la avenida. Eran buenos jugadores de pelota a paleta, que practicaban en el frontón que estaba enfrente de su negocio y que fuera construido por Isidoro Méndez y después conocido como lo de Vicente Guarascio, junto a su legendario bar y terminal de ómnibus. Por otra parte, Celio Rottman sería el primer candidato a presidente de la Junta de Gobierno que tuvo la UCR en Hasenkamp.

Cuando Bertignono compró las camisetas solo había un juego disponible y era a bastones verticales, azules y amarillos, como la camiseta de Rosario Central. Y esa fue la primera casaca que vistió el original equipo del Club Sarmiento en sus inicios en 1950.

Al año siguiente formalizó su existencia y fijó al 9 de julio como su fecha de fundación con el definitivo nombre de Club Deportivo y Cultural Juventud Sarmiento. Aquella primera comisión directiva de la institución designó como su presidente a Pablo Segovia.

Años después el nuevo equipo ya se había hecho de un nombre dentro de los campeonatos de la zona y se sumaba a los torneos de la flamante Liga de Fútbol de Paraná Campaña.

También los colores habían cambiado y una nueva camiseta iba a identificar su pasión por siempre. El diseño, surgido de la creatividad de Amado Miser, conjugaba el color blanco con una banda verde atravesando el pecho.

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