Comercios

La librería de Antoñito Gerbotto

Los Gerbotto eran dos hermanos, antiguos pobladores de Hasenkamp, dedicados a la compra y venta de leña y carbón.

Jorge estaba casado con Pía Francisconi, una mujer muy piadosa y católica practicante que hospedaba en su casa a los sacerdotes que muy de vez en cuando llegaban al pueblo a oficiar la Santa Misa. Tuvieron dos hijos, Catalina y Antonio,

Sebastián, casado con María Francisconi, sobrina de Pía, tuvo tres hijos. El menor, Mario, asistió a la Escuela 71 hasta el segundo curso libre.

Catalina, la hija de Jorge y Pía, se había casado con Ítalo Raspini que tenía en Paraná una librería ubicada en calle 25 de Mayo a pocas cuadras de la plaza principal, de la cual fui su cliente en mi vida de estudiante en esa ciudad. Tuve la suerte de seguir frecuentando a Catita, una excelente persona a quien apreciaba mucho.

Raspini puso en nuestro pueblo una sucursal y al frente de la misma estuvo su cuñado Antonio.

Esta librería estaba ubicada en la casa de Jorge Gerbotto (actualmente ese edificio pertenece a Rosendo Pesoa) y se entraba a ella por la puerta lateral que daba a la calle 3 de Febrero.

Antonio atendía este comercio secundado por su madre, porque él estaba imposibilitado de caminar y se movía en silla de ruedas. Pero siempre tenía una sonrisa y una palabra amable para sus clientes, los mismos que le tenían afecto y confianza.

Allí conseguíamos todo para nuestras necesidades escolares: útiles, libros de lectura, textos de estudio como “La Física” de Fesquet, “La Geografía” de Passadori, “La Aritmética Brea” (toda una enciclopedia matemática) y el primer y segundo tomo de “Historia” de Grosso. Recuerdo mi último libro de lectura de la escuela: “Savia Nueva” de tapas marrones rojizas, adornado con dibujos y letras doradas. Allí adquirí los primeros planisferios y el pequeño y hermoso globo terráqueo, alegría e ilusión de todo niño.

Cuando regresé como maestra suplente de la Escuela 71 esa librería había cerrado sus puertas. Antonito se había radicado en el campo que heredara de sus padres, donde creo que aún viven dos de sus hijos.

Más tarde, Lidia y Gazzano instalaron un nuevo comercio dedicado a este rubro en la esquina de las calles Urquiza y Sarmiento. Al irse este matrimonio a Paraná continuaron con la librería los esposos Fernández, Pocholo y Olga.

Actualmente existen dos librerías importantes y también se pueden adquirir artículos escolares en los supermercados y otros comercios.

¡Gracias a esas personas que permanecen en nuestro recuerdo por haber contribuido a enriquecer nuestro intelecto!

Texto de Lilí (Juana Evangelina Ruiz Moreno de Ziegler)

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